A veces las palabras salen solas. Brotan sin ton ni son desde nuestro cerebro, impulsando cada una de las falanges de nuestros dedos para escribirlas o gobernando nuestra lengua para contarlas.
Otras veces no hay palabras. Pero hay miradas, gestos, sonrisas.
Pero casi siempre me faltan las palabras. Querría contarte mis cosas sin ser un telegrama, querría saber hacer un cuento de cada una de mis aventuras, querría...
Hoy sólo quiero decirte que te quiero. Que mi vida sin ti no sería vida. Tan sólo sería un tránsito vacío y aburrido por este mundo.
Hoy sólo quiero decirte que te deseo. Que cada vez que hacemos el amor o que tus manos me agarran el pene o que mis manos se pierden por debajo de tus bragas me vuelvo loco, me vuelves loco.
Hoy sólo quiero decirte que te echo de menos. Que te extraño cuando tus brazos no rodean mi cuerpo, cuando mis manos te acarician la espalda, cuando tus labios y los míos se funden en un beso, o dos o mil.
Hoy sólo quiero decirte que te amo. Más allá del sexo, más allá del deseo, más allá de tus palabras, más allá de mis silencios. Te amo más que a nada en el mundo.
Hoy me estoy quedando sin palabras.
viernes, 25 de marzo de 2011
martes, 14 de diciembre de 2010
In memoriam...
Voy paseando por las mismas calles que hace unos años recorrimos juntos. Y según paseo por ellas, les voy poniendo tus caras, tus poses, tus pasos...
En esta puerta te paraste para explicarme que prefieres hacer fotos de cosas que no salen en las postales, en aquél callejón inmortalizaste a un hombre subido a una bicicleta, en esa esquina te paraste y me mirabas con esos ojos color miel brillando mientras yo te deseaba...
Vuelvo a pasar por los lugares que pateamos juntos y recuerdo tu pelo largo cayéndote por la espalda, tu figura perfecta paseando con esos andares tuyos que tanto me gustan, riéndonos de cada tontería que se nos ocurría...
Hace sol, como aquella vez. Ahora es invierno, en aquel momento era verano. Nos buscábamos en cada esquina, en cada calle, en cada rincón. Cualquier excusa era buena para tocarnos, para hablarnos, para mirarnos, para reírnos...
Y mientras te recuerdo y mientras paseo, vuelvo a sonreírme al imaginar tu cara, tu sonrisa, tus ojos color miel y los hoyuelos de tu cara cuando te ríes, y deseo volver a casa para sentirte otra vez a mi lado...
En esta puerta te paraste para explicarme que prefieres hacer fotos de cosas que no salen en las postales, en aquél callejón inmortalizaste a un hombre subido a una bicicleta, en esa esquina te paraste y me mirabas con esos ojos color miel brillando mientras yo te deseaba...
Vuelvo a pasar por los lugares que pateamos juntos y recuerdo tu pelo largo cayéndote por la espalda, tu figura perfecta paseando con esos andares tuyos que tanto me gustan, riéndonos de cada tontería que se nos ocurría...
Hace sol, como aquella vez. Ahora es invierno, en aquel momento era verano. Nos buscábamos en cada esquina, en cada calle, en cada rincón. Cualquier excusa era buena para tocarnos, para hablarnos, para mirarnos, para reírnos...
Y mientras te recuerdo y mientras paseo, vuelvo a sonreírme al imaginar tu cara, tu sonrisa, tus ojos color miel y los hoyuelos de tu cara cuando te ríes, y deseo volver a casa para sentirte otra vez a mi lado...
martes, 30 de noviembre de 2010
Empezar de cero
Aunque creo que es más exacto decir "volver a empezar". Otra vez el blog en blanco. Otra vez todo por decir o por escribir. Coincidiendo, además, con "el día"...
Se suele decir que se empieza de cero, pero lo cierto es que sólo se empieza así una vez en la vida, que es cuando naces. A partir de ahí, todo lo que hagas o dejes de hacer deja tras de ti y tras de sí un rastro. Bueno o malo, da igual. Queda ahí. Por eso nunca se puede empezar de cero. Lo hecho, hecho está. Si es bueno, siempre quedará un agradable recuerdo. Pero si no lo es, si es malo, dejará un rastro agrio, amargo, difícil de saborear.
La clave, creo, es aprender de los errores, saber reconocer cuándo, cómo y dónde te has equivocado, dejarte enseñar y aprender. Y si hay que volver con el rabo entre las piernas, agarrarse los machos y aguantar. Incluso haciendo cosas buenas hay que aprender, que seguro que hay otras maneras de mejorarlas.
Hoy vuelvo a empezar a emborronar las hojas blancas de mi blog, corriendo el riesgo de volcar el tintero sobre ellas y mancharlas. Pero seguiré asomándome a mi balcón, viendo el mar mientras dejo volar mi imaginación hacia ti, haciendo sonar los cubitos de hielo en mi copa y escribiendo cómo tu recuerdo, tu añoranza, tus miradas y tus caricias me hacen sentir bien, cómo tus palabras me hacen cambiar y cómo, estando a tu lado, quiero ser mejor persona.
Hoy sólo puedo decirte que te amo.
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