jueves, 5 de mayo de 2011

Día de perros

366 días ya.

Hace 366 días que pasé mi primer y último día en un calabozo.

Durante 12 horas estuve detenido. 12 interminables horas de mi vida que me sirvieron para no querer volver a estar ahí metido, entre rejas, en lo que me queda de vida.

A las 8.30 de la mañana entré en la comisaría. En la sala en la que me encontraba, 3 mujeres y un hombre, policías, mirándome de hito en hito. Palabras, más bien pocas. Nada más entrar, un "siéntese en esa silla" seco. La policía que se dirigía a mi me veía por encima de las gafas, chasqueaba la lengua, leía unos papeles y volvía a empezar. Al cabo de un rato, me pregunta si sabía qué hacía allí. Ni idea, respondí. ¿Tiene usted un vehículo marca Tal modelo Cual de este color? Si. ¿Su matrícula es ésta? Si. De acuerdo. Siéntese ahora en aquella silla y espere.

La espera te mata. Una sala grande. Dos mesas, cuatro personas emparejadas dos a dos. Oyes hablar muy bajo, casi susurrando. Sabes que están hablando de ti, pero sigues con las dudas, preguntándote qué haces allí. El tiempo no pasa. Sólo puedes mirar al frente, a una pared desnuda, color crema, con algún que otro desconchón. Se ve triste, deslucida, y ese sentimiento se te va incrustando en el alma cada minuto que pasa. Tic, tac, tic, tac...

Casi una hora después de entrar, aparece un nuevo policía. Me vuelven a mandar sentarme en la primera silla, ahora frente a los dos. Él parece ser el que manda, porque cuando ella empieza a hablarme, le dice que me comunique qué me está pasando. Otra vez esa mirada por encima de las gafas, escudriñando mi cara, mientras me suelta: "Está usted denunciado por abusos sexuales y, de momento, está usted detenido".

No vomité allí mismo de milagro. ¿Abusos sexuales? ¿Detenido? ¿Qué me están contando? "¿Recuerda usted qué hizo a lo largo de este día?" ¿Qué? De eso ya hace más de 15 días y, si apenas sé qué llevaba puesto hace dos, ¿pretenden que recuerde qué hice hace casi un mes? Están de coña...

Toca prestar declaración. "Puede usted declarar ahora o no, pero delante del juez no le va a quedar otro remedio. ¿Tiene abogado?". No tengo abogado, pero tampoco tenía el cerebro como para pensar en ello. "Le ponemos uno de oficio. ¿Declara ahora o espera?". Espero, claro. “Tardará un rato en llegar, así que vuelva a sentarse allí”. De nuevo la misma silla de antes y la misma pared, pero ahora la tristeza que me invade ya no tiene fin ni consuelo.

Mientras espero, aprovechan para hacerme la ficha policial: fotografías, toma de huellas dactilares, altura, peso y un cuestionario en el que van tomando nota de tus datos: color del pelo, de los ojos, de la piel, si tienes tatuajes, piercings, alguna clase de marca… Y de vuelta a la misma sala donde empezó todo. Supongo que es aprensión o susceptibilidad, pero mientras estás allí dentro, parece que todos con los que te cruzas te miran mal, hasta el punto en el que llegas a preguntarte dónde queda tu presunción de inocencia.

miércoles, 4 de mayo de 2011

365 días. 3ª parte.

Hoy, hace 365 días, pasé el día más triste de mi vida.
Hoy, hace 365 días, pasé el peor trago de mi vida.
Hoy, hace 365 días, sentí mucho miedo.
Hoy, hace 365 días, sentí mucha soledad.
Hoy, hace 365 días, creí que el mundo terminaba.
Hoy, hace 365 días, mi vida cambió.
Hoy, hace 365 días, estuve detenido durante 12 horas.
Hoy, hace 365 días, aprendí a valorar mi libertad.
Hoy, hace 365 días, aprendí que tu vida puede cambiar en un segundo.
Hoy, hace 365 días, estuve preso.

martes, 3 de mayo de 2011

365 días. 2ª parte

Hoy, hace 365 días, me levanté pensando en los 700 km. que me quedaban por delante.
Hoy, hace 365 días, disfruté como un enano de la moto.
Hoy, hace 365 días, llegué a casa pensando en que en dos días me volvía a marchar.
Hoy, hace 365 días, me faltaba tiempo para ir al otro lado del mundo.
Hoy, hace 365 días, me preguntaba qué estaría haciendo mi princesa.
Hoy, hace 365 días, recibí una notificación que me hizo estremecer.
Hoy, hace 365 días, me acosté pensando qué me depararía el día siguiente.
Hoy, hace 365 días, me dormí con una mala sensación en el cuerpo.
Hoy, hace 365 días, mi mayor problema era saber qué quería de mi la policía.

Pero esta es la segunda parte.

lunes, 2 de mayo de 2011

365. Parte 1

Hoy, hace 365 días, estaba disfrutando de un día de carreras.
Hoy, hace 365 días, estaba pensando en cómo sería el viaje de vuelta.
Hoy, hace 365 días, comencé el regreso.
Hoy, hace 365 días, disfruté como un enano por lo bien que había salido todo.
Hoy, hace 365 días, me dormí a mitad de camino con un buen sabor de boca.
Hoy, hace 365 días, mi mayor problema era llegar sin novedad.

Pero esta es sólo la primera parte.

lunes, 11 de abril de 2011

Fácil

Es tan fácil abrazarte... Jamás olvidaré esa frase, que te escuché decirme el otro día.
Es tan fácil perderme en tu mirada.
Es tán fácil reírme con tu sonrisa.
Es tan fácil escuchar tus palabras.
Es tan fácil contagiarse de tu vitalidad.
Es tan fácil querer ser mejor persona a tu lado.
Es tan fácil recibir la generosidad de tu corazón.
Es tan fácil hablarte con el corazón en la mano.
Qué agradable es ser recibido con la mejor de tus sonrisas.
Qué agradable es ser despedido con la mejor de tus sonrisas.
Gracias por estar en mi vida.

viernes, 25 de marzo de 2011

Palabras

A veces las palabras salen solas. Brotan sin ton ni son desde nuestro cerebro, impulsando cada una de las falanges de nuestros dedos para escribirlas o gobernando nuestra lengua para contarlas.
Otras veces no hay palabras. Pero hay miradas, gestos, sonrisas.
Pero casi siempre me faltan las palabras. Querría contarte mis cosas sin ser un telegrama, querría saber hacer un cuento de cada una de mis aventuras, querría...
Hoy sólo quiero decirte que te quiero. Que mi vida sin ti no sería vida. Tan sólo sería un tránsito vacío y aburrido por este mundo.
Hoy sólo quiero decirte que te deseo. Que cada vez que hacemos el amor o que tus manos me agarran el pene o que mis manos se pierden por debajo de tus bragas me vuelvo loco, me vuelves loco.
Hoy sólo quiero decirte que te echo de menos. Que te extraño cuando tus brazos no rodean mi cuerpo, cuando mis manos te acarician la espalda, cuando tus labios y los míos se funden en un beso, o dos o mil.
Hoy sólo quiero decirte que te amo. Más allá del sexo, más allá del deseo, más allá de tus palabras, más allá de mis silencios. Te amo más que a nada en el mundo.
Hoy me estoy quedando sin palabras.

martes, 14 de diciembre de 2010

In memoriam...

Voy paseando por las mismas calles que hace unos años recorrimos juntos. Y según paseo por ellas, les voy poniendo tus caras, tus poses, tus pasos...
En esta puerta te paraste para explicarme que prefieres hacer fotos de cosas que no salen en las postales, en aquél callejón inmortalizaste a un hombre subido a una bicicleta, en esa esquina te paraste y me mirabas con esos ojos color miel brillando mientras yo te deseaba...
Vuelvo a pasar por los lugares que pateamos juntos y recuerdo tu pelo largo cayéndote por la espalda, tu figura perfecta paseando con esos andares tuyos que tanto me gustan, riéndonos de cada tontería que se nos ocurría...
Hace sol, como aquella vez. Ahora es invierno, en aquel momento era verano. Nos buscábamos en cada esquina, en cada calle, en cada rincón. Cualquier excusa era buena para tocarnos, para hablarnos, para mirarnos, para reírnos...
Y mientras te recuerdo y mientras paseo, vuelvo a sonreírme al imaginar tu cara, tu sonrisa, tus ojos color miel y los hoyuelos de tu cara cuando te ríes, y deseo volver a casa para sentirte otra vez a mi lado...